La fotocopiadora de la sala de profesores no funciona, los exámenes de 2.º B esperan en la mochila y la sesión de evaluación es el jueves. Sin embargo, el móvil que llevas en el bolsillo basta para digitalizar exámenes manuscritos, hacer que se puntúen según tu rúbrica y revisar las notas estés donde estés. Esta guía explica cómo hacer fotos aprovechables, cómo se organiza una corrección hecha con el móvil y qué es mejor dejar para el ordenador.
Por qué corregir desde el móvil
- No necesitas escáner: la cámara de un móvil reciente da una imagen de sobra nítida para leer la letra manuscrita.
- Los ratos muertos se vuelven útiles: una guardia, un trayecto en tren o diez minutos antes de clase bastan para revisar algunos exámenes ya puntuados.
- Los exámenes que llegan tarde ya no bloquean nada: el alumno que faltó te entrega su examen el lunes, le haces una foto y se suma al lote que ya tienes.
- La entrega sale del mismo sitio: los exámenes anotados y la hoja de notas se comparten desde el móvil, por correo, Drive o la aplicación que prefieras.
Cómo fotografiar bien un examen manuscrito
La calidad de la foto condiciona todo lo demás: una IA, igual que un corrector humano, solo puntúa bien lo que lee bien. Bastan unos pocos hábitos.
- Una foto por página, encuadrando la página entera, márgenes incluidos: una respuesta escrita en el margen tiene que quedar dentro de la imagen.
- El examen bien plano sobre una mesa de color liso, mejor que sujeto con la mano o apoyado en las rodillas.
- Buena luz y sin sombras: cerca de una ventana, con el móvil bien por encima de la hoja para que ni tu mano ni el teléfono proyecten sombra. Evita el flash, que crea reflejos en el papel.
- El móvil paralelo a la hoja: una foto tomada en ángulo deforma las líneas. En cambio, una foto girada (90°) no es ningún problema: se endereza automáticamente.
- En el orden de las páginas, un examen tras otro: es el orden en el que se agruparán las páginas.
Cómo es una corrección con el móvil
Con la aplicación Android de Correxio, una corrección sigue los mismos pasos que en el ordenador, con la misma cuenta:
- El enunciado: fotografía o importa el enunciado y, si quieres, tu solucionario.
- Los exámenes: haz una foto de cada página directamente en la aplicación y agrupa las páginas examen por examen.
- La rúbrica: la IA propone una primera versión a partir del enunciado; tú la modificas criterio por criterio (consulta cómo hacer una rúbrica de corrección).
- La corrección: el nombre del alumno se oculta antes de que la IA lea el examen; después, cada examen recibe una nota por pregunta, con una justificación y anotaciones colocadas sobre la foto.
- La revisión: repasas los exámenes, ajustas una nota o una anotación y validas.
- La entrega: los exámenes anotados en PDF y la hoja de notas en CSV se comparten desde el móvil.
En el ordenador, el mismo lote sigue disponible: puedes fotografiar los exámenes con el móvil y revisarlos en una pantalla grande, o al revés. Desde la web, un código QR en pantalla también te permite enviar las fotos hechas con el móvil directamente al lote abierto en el ordenador, sin instalar la aplicación.
Lo que es mejor hacer en pantalla grande
El móvil es excelente para hacer las fotos y para revisiones puntuales. Dos tareas siguen siendo más cómodas en una pantalla más grande:
- Redactar una rúbrica detallada: una rúbrica de veinte criterios se escribe más rápido con teclado.
- Comparar exámenes entre sí para unificar la corrección en todo el lote: ves el examen y el detalle de las notas uno al lado del otro.
Para un lote entero recién salido de la fotocopiadora, un PDF de toda la clase también es más rápido que treinta fotos: después se divide en exámenes, archivo por archivo o página por página.
¿Y los datos de los alumnos?
Fotografiar un examen con la cámara del móvil lo guarda en la galería, que a menudo se sincroniza con un servicio de copia de seguridad. Hacer la foto desde la aplicación evita ese rodeo: la imagen va directamente al lote. El nombre del alumno se oculta antes de la corrección y los datos se alojan en Francia, como detalla la página de seguridad y RGPD.
En resumen
Con un móvil basta para digitalizar un lote de exámenes, siempre que cuides las fotos: una página por foto, bien plana y bien iluminada. La corrección, la revisión y la entrega se pueden hacer después desde el mismo dispositivo, y la nota final siempre es la que tú validas.